Proceso de Escritura
Serpientes y Molinos En una pequeña aldea a pies del Ande vivía una joven bajo el nombre de María Chusig. El poblado estaba claramente delimitado por una barrera de exuberante maleza casi muerta que marcaba el inicio del territorio de la serpiente. María, un cálido día de abril, fue avisada que su padre había apenas vuelto del exterior. Al ir a buscarlo, la joven encontró solo la carcasa de quien en vida la había criado y educado. Aquel señor, su primogénito, era todo lo que le quedaba en aquel pueblo maldecido. Así, impulsada por la ira, María emprendió una aventura en la caza de la serpiente. Subiose de esta manera la montaña, marcada por la civilización que reminisce en las ruinas que dejaron su marca. Recogía en el camino también aparatos tecnológicos que le otorgaba un poder inimaginable que le ayudaría en su misión. Subía cada vez más alto y la serpiente no aparecía. Al hacer cumbre sin embargo, encontró a su enemiga observando serenamente el valle. Se acercó sigilosam...